domingo, 29 de junio de 2014

Hay que parar la corrupción regional y municipal


Antonio Ramírez
A lo largo de la historia nacional se han intentado diferentes proyectos  de descentralización para impulsar el desarrollo del país, con el propósito de atender adecuadamente las diferentes demandas de la población, con la finalidad de superar la desigualdad política, económica, social y cultural en que vivimos. Al parecer en todos ellos se pusieron a “los caballos detrás de la carreta”, en especial por la falta de un modelo serio y coherente  y a la ausencia de una firme voluntad política que los impulsase.

A partir de la dictadura corrupta del año 2000 se inició la etapa de transición democrática durante la cual se planteó, entre otras tareas, la necesidad de relanzar a la descentralización, en la agenda política, como una reforma del Estado orientada a promover el desarrollo del país. En razón de ello, durante el año 2002 se emitió la Ley Nº 27680, Ley de Reforma Constitucional del Artículo 188º del Capítulo XIV del Título IV sobre descentralización, con lo cual se define un nuevo escenario para la descentralización.
 De este modo, la norma constitucional reformada reconoció a la descentralización como una forma de organización democrática que constituye una política permanente de Estado, de carácter obligatorio y que tiene por objetivo el desarrollo integral y sostenido del país. Para ello prevé la distribución de competencias y responsabilidades entre los tres niveles de gobierno: el Gobierno Nacional, el Gobierno Regional y el Gobierno Local, los cuales gozan de autonomía política, económica y administrativa.

En ese marco, el 17 de julio de 2002 se aprobó la Ley de Bases de la Descentralización, la cual desarrolla el capítulo constitucional referido a la descentralización, estableciendo la finalidad, principios, objetivos y criterios generales del proceso de descentralización. Asimismo, regula la conformación de las regiones y municipalidades, fija las competencias exclusivas y compartidas de los tres niveles de gobierno y determina los bienes y recursos de los Gobiernos Regionales y Locales, así como las relaciones de gobierno en sus distintos niveles.

Posteriormente, en noviembre del año 2002 se aprobó la Ley Nº 27867, Ley Orgánica de Gobiernos Regionales, que reguló los principios rectores de la gestión regional, su estructura orgánica, su régimen normativo, laboral, económico y financiero, así como sus competencias y funciones, entre otros aspectos generales. Respecto a la estructura orgánica de los Gobiernos Regionales –considerados como el nivel de gobierno intermedio–, la norma señala que éstos estarán conformados por la Presidencia Regional como órgano ejecutivo; el Consejo Regional como órgano normativo y fiscalizador; y el Consejo de Coordinación Regional como órgano consultivo y de coordinación del Gobierno Regional con las municipalidades, que estará integrado por los Alcaldes provinciales y por los representantes de la sociedad civil.

 En julio del año 2003 se aprobó la Ley Nº 27972, la nueva Ley Orgánica de Municipalidades, que reguló la estructura y funcionamiento de los Gobiernos Locales en el marco de la descentralización. Asimismo se debió aprobar la nueva Ley Orgánica del Poder Ejecutivo con vistas a la adecuación de la nueva estructura del Estado. Sin embargo, dicha norma no fue aprobada hasta diciembre del año 2007. Así, se fue aprobando, progresivamente, el marco normativo general diseñado para regular el proceso de descentralización, y se convocó a los comicios para elegir a las autoridades regionales. En noviembre del 2002 se eligió democráticamente a los primeros presidentes regionales en los 24 departamentos del país y en la Provincia Constitucional del Callao, quienes asumieron su mandato a partir del 1 de enero del 2003 por un período de cuatro años. Los Gobiernos Regionales se instalaron sobre la base departamental del país y se inició el traspaso de los activos y pasivos de los CTARs a los nuevos Gobiernos Regionales, para finalmente dar paso a su desactivación.

A manera de conclusión…
Si apenas han transcurrido 12 años de iniciado el actual proceso, el cuerpo territorial de Regiones-Departamento y municipalidades de la República se pudren en corrupción, tenemos que afirmar sin rodeos, que el actual Proceso de Descentralización ha sido un rotundo fracaso, al extremo de infestar al país de pícaros y ladrones.

Sobre esta situación de emergencia y delincuencia pública que asola al Perú; El contralor Fuad Khoury Zarzar, ha declarado que el proceso de regionalización  ha estado lejos de ser óptimo. "El proceso no ha sido un éxito. Los resultados no son buenos, y no lo digo yo: lo dicen los expertos y los vemos en todas partes", también ha señalado que "La corrupción ha sobrepasado la capacidad operativa de la Contraloría, solo hay mil auditores en el campo". Ha señalado también que de todos los órganos de control que funcionan en los gobiernos regionales, solo el 4 % de auditores responde directamente a la contraloría y que el resto es pagado por los gobiernos regionales. "Eso complica la realización de un buen control", por lo que  no es aconsejable la reelección inmediata. http://elcomercio.pe/politica/actualidad/contralor-khoury-proceso-regionalizacion-no-tuvo-exito-noticia-1735602


Es por eso, y desde este blogg que pertenece a la sociedad civil, tenemos que señalar, que cualquier pretensión de re-reelección de los actuales Presidentes Regionales  y Alcaldes en ejercicio, más allá de cualquier enmienda constitucional, deviene en inmoral y sospechosa.